Hoy el día parecía normal, como cualquier otro día festivo (Festivo porque aquí se agarran puente siempre que pueden), de hecho lo abría sido de no ser porque mi hermana dejó la puerta del apartamento abierta -y porque algún otro listillo dejo abierta la del edificio-. Así que, aún con un poco de frío me levanté parsimoniosamente de mi cama para ir en dirección a la ducha y darme un buen baño de agua calentita, cuando vi que nuestro hogar había estado abierto desde la partida de mi hermana hacia el mercadito del pueblo. Lo cierto es que al momento me pregunte: ¿Y Max? (mi perro)...Recordé haber pasado mucho tiempo sin haber escuchado alguno de sus llantos o el gracioso sonido de sus pequeñas patas sobre las baldosas....En ese instante mi corazón dio un tumbo y por poco tuve que devolverlo con mis manos a su sitio. Salí corriendo en dirección a la puerta, me asomé y lo llamé, pero no respondió...ni siquiera un "aquí estoy!!"...tampoco es que me lo esperase. Avisé rapidamente a mi hermano y a mi papá de que nuestro perro se había ido a pasear el solo (cosa que nunca había hecho nunca, ni le habríamos dejado hacer, dado su fuerte temperamento y propensión a atacar a todo objeto que se mueva más a prisa que el), al momento en que yo mismo bajaba rapidamente los dos únicos pisos de la finca para cerciorarme de que en efecto, los astros habían conspirado para que justamente en ese momento la puerta de vidrio del edificio también estuviese abierta...mi temor creció aún más...por mi cabeza pasaron multitud de imágenes sobre lo que le podía haber pasado a Max, o sobre lo que el podría haber echo por ahi suelto...
Corrí escaleras arriba como alma que lleva el diablo, anunciando el escape de Max, mientras que mi hermano me hacía saber que ciertamente y después de buscarlo por todas partes en la casa, Max no estaba, se había fugado....
Así comenzó el día...mi hermana se fue al mercado matutino del pueblo con mi mamá y dejo el camino abierto para un día de aventuras de mi perro... Lo primero que hice después de vestirme velozmente, fue llamar al móvil de mi madre, que estaba con mi hermana en las compras. Atendió y le dije cargado de furia: "¿Quien dejó la puerta de la casa abierta?!", me respondió al instante como para librarse de la culpa: "tu hermana"...y yo continué: "Pues dile que Max se fue!, Chao!" y colgé el teléfono para salir corriendo a unirme a mi hermano, quien ya estaba a una calle de recorrido desde el pequeño edificio buscando a nuestro perro. Decidí al final irme por la calle contigua a la nuestra, atravesar el paso de nivel bajo las vías del metro y adentrarme en el propio pueblo, donde casi nunca entraba. La gente que me veía pasar debía de notar que algo no andaba bien conmigo, seguramente llevaba dibujada una expresión en mi rostro muy peculiar, como diciendo: "¿Dónde coño se metió ese cabrón?, Cuando lo encuentre lo voy a dar una paliza!!!"...Pero muy lejos de eso, yo pensaba en mi pobre perro al que justo en la mañana había regañado ya no recuerdo por qué; y me sentí mal.... De ahi en adelante todo transcurrió muy rapido entre llamadas de móviles - mi papá que había salido a buscar por su cuenta en el coche, mi hermano que seguía buscando, mi hermana que llamaba para expresar su sentimiento de culpa...- Hasta que finalmente, cuando ya casí me salía del pueblo, sonó mi móvil por enésima vez. Era mi papá, y sus palabras fueron cortas pero certeras, lo suficiente para amainar los latidos de mi corazón: "Tu hermano lo encontró"....dijo
Sentí que el mundo caía a mis pies y volvía a ascender al cielo...Wuff....no pensé que sentiría algo tan tremendo por mi perro Max.